Con el título “Zz,
Zidane con todas sus letras”, el Liceo Francés de Madrid presenta una
exposición del fotógrafo Philippe Bordas, con treinta y nueve imágenes inéditas
del famoso futbolista y ahora entrenador.
En 2006 Philippe Bordas fue contratado por Zinedine Zidane
para seguirle del campo de futbol a su intimidad y fue testigo privilegiado de
sus últimas semanas como futbolista activo. Estas imágenes también forman parte
del libro “Chant furieux”, en el que el fotógrafo relata su experiencia.
Esta exposición monotemática y de reducido tamaño, tiene más
importancia de la que en un principio se le puede atribuir, parecería dedicada
únicamente a los aficionados al fútbol y en concreto a los del Real Madrid,
pero realmente se trata de unas excelentes fotografías, realizadas por un
prestigioso fotógrafo, que se dedica a retratar a Zidane como persona y a su entorno
familiar, pero que no renuncia a su faceta de icono del fútbol, recreándose en
imágenes como el espectacular gol de la final de la Champions League en 2002.
A mí hay otro aspecto de la exposición que me gustaría
resaltar. Se trata del llamado chauvinismo francés, de cómo nuestros vecinos
del norte cuidan lo suyo, lo miman, lo ensalzan y nos lo venden al resto del
mundo como lo mejor. Siempre me ha llenado de envidia ver como Francia sabe
cuidar de todo lo suyo, de cómo da importancia a sus artistas, deportistas,
etc, de cómo acoge incluso a los no nacidos en suelo francés para agrandar el
prestigio de su país en el mundo. ¿Os habéis fijado que casi todas las semanas
se estrena una película francesa en España? No creo que ocurra lo mismo con las
películas españolas en Francia. Y lo más curioso es que la mayoría son buenas
películas.
Me imagino que la exposición estaría ya organizada, pero qué
casualidad que coincida con que Zidane acaba de ser nombrado entrenador del
Real Madrid. ¿Se ha hecho alguna vez algo similar con los entrenadores o
jugadores españoles que triunfan fuera de nuestras fronteras? No me imagino al
Ministerio de Cultura español organizando exposiciones de fotografía en
cualquier lugar del mundo, sobre Raúl, Benítez, o Guardiola, sin ir más lejos.
Tenemos tanto que aprender de los franceses.
Por último voy a destacar la que, para mí, es la mejor
fotografía de la exposición, la que retrata a dos glorias del equipo madridista,
Zidane y Di Stefano, el viejo jugador, sentado, y la nueva estrella, de pie,
apoyando su mano sobre el hombro del anciano. Magistral.

