jueves, 11 de diciembre de 2014

MI PADRE Y EL FUTBOL

Mi padre fue un gran aficionado al futbol. Era socio del Real Madrid y nunca se perdía un partido de los que jugaba su equipo en el Bernabeu.

El origen de esta afición es sencillo, ¿Qué podía hacer un joven durante el franquismo para pasar las tardes de los domingos? Ir al fútbol o a los toros. A mi padre no le gustaba la violencia ni la sangre y se decantó por el fútbol.

En mi familia antes de organizar cualquier evento, se le preguntaba a mi padre si el Madrid iba a jugar en el momento que se estaba considerando para la celebración y, si coincidía que había partido en Chamartin, se pensaba en otra fecha. Todos sabíamos que le daríamos un gran disgusto si no podía acudir a disfrutar de lo que más le gustaba, el futbol en directo.

Mi padre nunca se jactaba de saberse las alineaciones de memoria ni otras peculiaridades estadísticas del futbol, pero se vanagloriaba de haber visto, domingo tras domingo, a Di Stefano, a Puskas, a Gento y a otros muchos jugadores como Zarra, Gainza, Kubala, que pasaban por el Bernabeu jugando en otros equipos.

A mi de pequeño no me gustaba el futbol, decían que en realidad lo que no me gustaba era que mi padre se fuera un domingo si y otro no, después de comer, a ver al Real Madrid, mientras nosotros nos quedábamos en casa, con mi madre, jugando con los pocos juguetes que podíamos tener en aquella época.

Es posible que esta fuera la razón de mi aversión a este deporte, aunque la verdad es que yo no era nada deportista y como tampoco teníamos televisión, era muy difícil aficionarse a los deportes como ocurre ahora.

Pero los años pasaron y llegó la televisión al salón de nuestra casa. Mi padre, por supuesto, veía el partido que se televisaba los domingos por la tarde y yo, sin querer, porque estaba por allí, empecé a verlo con él. Poco a poco el futbol empezó a atraparme y para la siguiente temporada le pedí que me hiciera socio del Real Madrid para ir con él al Bernabeu.

No lo dudó ni un instante y así, con el inicio de la temporada 73-74, comencé mi asistencia regular al Bernabeu. Los estadios de esa época eran diferentes a los de ahora, los socios veíamos los partidos de pié, a merced de las masas que muchas veces no te permitían pisar el suelo, no había videomarcadores y lo normal era que todos los partidos se jugaran al mismo tiempo, por lo que era fundamental que alguien tuviera una radio para ir contando como iban el resto de partidos.

A mi no se me olvida la primera vez que entré al Bernabeu a ver un partido, era sábado por la noche y parecía que el estadio te envolvía, con esos focos que hacían resplandecer el césped, con el ambiente en las gradas. Yo creo que ver un partido de futbol en un estadio como este, es algo mágico.

A partir de entonces no falté a un solo partido, iba incluso a ver los que televisaban, para mi no había comparación posible entre la tele en blanco y negro o disfrutar de ese espectáculo en directo. Allí tuvimos enormes alegrías y grandísimos disgustos, días memorables y días olvidables, momentos históricos como el disputar un partido de fútbol a las 3 horas de haber sido enterrado Franco, pero sobre todo el fútbol me sirvió para una cosa muy importante en mi vida: tener una complicidad con mi padre, que hasta entonces no había tenido.





martes, 13 de mayo de 2014

EXPOSICIÓN TESOROS CINEMATOGRAFICOS DE MAGNUM PHOTOS

EXPOSICIÓN TESOROS CINEMATOGRAFICOS DE MAGNUM PHOTOS

En la sala de exposiciones del antiguo depósito del Canal de Isabel II, calle Santa Engracia 125, se encuentra esta exposición de fotografías de la agencia Magnum relacionadas con el mundo del cine.

La exposición se ciñe al trabajo realizado por reporteros de esta agencia en doce películas, mostrándonos imágenes del rodaje de dichas películas. Aunque ya se habían realizado reportajes anteriormente, la colaboración entre la agencia y los estudios de Hollywood comenzó oficialmente con el rodaje de Vidas rebeldes en 1961, para la que el productor contrató a nueve fotógrafos de Magnum Photos.

Al contrario que los “foto-fija” que contrataban los departamentos de publicidad, los fotógrafos de Magnum trabajaron con la libertad y la independencia de criterio que les caracteriza, aportando una nueva mirada sobre el rodaje y los protagonistas. En algunos casos, gracias a la intimidad que generaron los fotógrafos, lograron que los actores desvelasen facetas más profundas y ocultas de su personalidad. En otros casos los fotógrafos nos muestran lo que no deberíamos ver.

La exposición se ha montado por películas, esto es, agrupando todas las imágenes de una misma película junto a una pantalla en la que se proyecta permanentemente una secuencia de dicha película, generalmente de las más significativas y relacionada con varias, sino con todas, de las fotografías que se muestran.

Así en La tentación vive arriba, de Billy Wilder, se muestra la famosa secuencia del respiradero del metro de Nueva York, junto a varias fotografías en las que el fotógrafo de Magnum nos muestra como se rodó la escena y en las que vemos cómo disfrutaba Marilyn Monroe adorada por todos los presentes mientras el aire del metro le levanta las faldas. Una observación, las fotografías pierden la sensualidad de la secuencia cinematográfica al mostrar que Marilyn iba preparada para que no se le viera nada importante.

En la parte dedicada a Moby Dick se muestran los rudimentarios efectos especiales utilizados en la última escena, cuando la ballena arrastra al capitán Akad al fondo de los mares, mientras en la pantalla se reproduce la secuencia una y otra vez.

Sin embargo es en la parte dedicada a la ya citada Vidas rebeldes donde se muestran las, a mi juicio, mejores imágenes. Desde la icónica foto en la que están presentes los autores (Arthur Miller y John Huston) y los actores (Clark Gable, Marilyn Monroe, Montgomery Clift y Elli Wallach) hasta una maravillosa de Marilyn Monroe con el desierto de nevada detrás. De hecho el ambiente de esta película fue especial, para sus tres protagonistas fue su último trabajo, los tres fallecieron en fechas posteriores. El guionista, Arthur Miller, estaba casado con Marilyn Monroe, y lo escribió como un regalo para su esposa, que pudo demostrar que podía ser una gran actriz dramática, pero se convirtió en su definitivo derrumbe. Por si había pocas historias dentro del rodaje, uno de los nueve fotógrafos era Inge Morath, a quien se debe la imagen de Marilyn citada anteriormente, acabaría casada con Arthur Miller después de su divorcio con Marilyn.





En fin, una excelente exposición que se puede disfrutar hasta el 27 de Julio.



lunes, 5 de mayo de 2014

Propòsito

Llevo casi nueve meses prejubilado y, sinceramente, nunca pensé que esto iba a ser así.

A mi esto de la prejubilación me daba un poco de miedo, no porque me fuera a aburrir o porque me fuera a crear ansiedad, sino porque suponía salir de un entorno en el que estás en contacto con mucha gente, de edades muy variadas, de orígenes diversos, de opiniones dispares, en muchos caso enfrentadas incluso con las tuyas y, con la prejubilación, me parecía que iba a perder riqueza, no solo de relaciones, sino intelectual.

Sin embargo nada de esto ha ocurrido. No solo he comprobado que no me aburro en absoluto, sino que, siguiendo la estela de los que me han antecedido en este tema, me faltan horas en el día para hacer todo lo que quisiera.

Igualmente no tengo ningún trauma por no ir a trabajar, ahora “trabajo” en lo que me apetece y no tengo que soportar pesados, trepas, soplagaitas y demás gente de diversas calañas. Es más, me ha ocurrido una cosa que en realidad me ha sorprendido, tengo amnesia selectiva. Se me han olvidado nombres y caras de todos aquellos que no merecen la pena, que su relación conmigo fue floja o mala y, sin embargo, de todos aquellos que han dejado una buena huella en mi vida, me acuerdo y estoy encantado de verlos o hablar con ellos.

En cuanto a mi temor por la pérdida de relaciones, no se me olvida el comentario que me hizo mi buen amigo Humberto cuando le expuse este temor, “¿Dejar de conocer gente? Yo sé de un lugar donde se hacen muchas amistades, se llama BAR”. La verdad es que no he tenido que recurrir al consejo de Humberto, he recuperado el contacto con personas a las que había perdido precisamente por no tener tiempo libre,  me he podido apuntar a realizar actividades, que antes me resultaban impensables, que me llenan de satisfacción y en ellas hay gente con la que puedes conectar.


En fin, que no quiero poner los dientes largos a los que todavía tienen que seguir trabajando, pero si me parecía un buen punto de partida para iniciar este blog que va a tratar de todo lo que se puede hacer cuando eres tu el que puede disponer de la mejor forma de ocupar tu tiempo.